En un contexto de transformaciones tecnológicas y operativas, es necesaria una regulación flexible, técnicamente sólida y enfocada en las necesidades reales del servicio público. La confiabilidad y calidad del suministro eléctrico seguirán siendo fundamentales para acompañar el crecimiento económico del país, así lo señaló Jorge Billingslea, director nacional de Electricidad, Agua Potable y Alcantarillado Sanitario de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), durante su participación en el foro “Sector Energético: Presente y Futuro”, organizado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.
Durante su exposición, Billingslea destacó que los indicadores de calidad del servicio de distribución eléctrica reflejan una mejora sostenida en los últimos años, asociada a una supervisión más activa, una mayor presencia institucional en campo y decisiones regulatorias orientadas a fortalecer las acciones de operación y mantenimiento de las empresas distribuidoras.
De acuerdo con el funcionario, entre 2023 y 2025 se estima una reducción cercana al 20 % en la frecuencia y duración de las interrupciones percibidas por los clientes, reflejando una mejora sostenida en los indicadores de calidad del servicio eléctrico. No obstante, señaló que estos esfuerzos deben mantenerse y fortalecerse para continuar elevando la calidad del servicio que reciben los usuarios.
Billingslea también destacó como parte de las transformaciones que enfrenta el sector el crecimiento del autoconsumo, el aumento del interés privado en el desarrollo de proyectos renovables y la integración regional, procesos que plantean retos regulatorios y operativos y que requieren reglas claras, criterios técnicos y capacidad de adaptación institucional.
En ese contexto, destacó el crecimiento sostenido de los sistemas fotovoltaicos para autoconsumo en Panamá. Mientras que en 2015 la capacidad instalada apenas alcanzaba los 4 megavatios (MW), para marzo de 2026 esta cifra supera los 207 MW, con 7,654 clientes incorporados bajo esta modalidad a nivel nacional.
Por su parte, en la ASEP se han presentado solicitudes de licencia por más de 3,700 MW para el desarrollo de proyectos eólicos y solares, lo que evidencia el interés en estas tecnologías, pero también plantea desafíos asociados al acceso a la capacidad de las redes de transmisión y distribución, así como al mantenimiento de la confiabilidad en la operación del sistema eléctrico.
El funcionario también se refirió al avance de marcos regulatorios vinculados a sistemas de almacenamiento de energía con baterías, orientados a fortalecer la confiabilidad operativa del sistema eléctrico, mejorar la respuesta ante contingencias y atender cargas críticas.
En materia de integración energética regional, Billingslea destacó el incremento de las exportaciones de energía de Panamá hacia el Mercado Eléctrico Regional (MER), asociado principalmente a una mayor disponibilidad de recursos de generación para realizar intercambios con los países de la región, bajo reglas operativas y criterios de seguridad que priorizan el abastecimiento nacional y la seguridad del sistema eléctrico.
Asimismo, destacó los avances en la armonización regulatoria entre Panamá y Colombia asociados al proyecto de interconexión eléctrica entre ambos países, iniciativa que contempla una línea de transmisión de aproximadamente 500 kilómetros y una capacidad de intercambio de hasta 400 megavatios (MW).



